Muchos desconocen que determinados medicamentos pueden resultar peligrosos a la hora de ponernos frente al volante, ya que, por su actividad, disminuyen la destreza necesaria para conducir un vehículo.

pildoraAunque normalmente los accidentes suelen producirse por la coincidencia de varias circunstancias, ciertos medicamentos llegan a producir verdaderas alteraciones en nuestra capacidad para conducir con seguridad. Por ello, en el caso de tener que ponernos en tratamiento con algún fármaco, es importante averiguar si puede tener algún efecto sobre nuestra capacidad de conducción .

Ademas de tener en cuenta  las alteraciones psíquicas y/o fisícas que se pueden producir con otros medicamentos que estemos tomando al mismo tiempo.  Por eso, otro factor importante es cuando nos automedicamos desconociendo los posibles efectos sobre nuestras capacidades, que pueden variar según la edad, sesibilidad, tolerancia, circunstancias de la vida, etc.  

Entre los efectos de los medicamentos sobre la conducción encontramos:

  • Somnolencia y efecto sedante
  • Reducción de reflejos y aumento del tiempo de reacción
  • Alteración de la percepción de las distancias
  • Hiperactividad e hiperreactividad
  • Alteraciones de la capacidad visual y auditiva
  • Pérdida de coordinación motora, espasmos y otras alteraciones neuromusculares
  • Confusión, aturdimiento, alucinaciones o modificaciones del comportamiento

Estos son sólo algunos de los medicamentos que pueden afectar la conducción. La mayoría de ellos se potencia, cuando se bebe alcohol simultáneamente, y muchos interactúan entre sí incrementando sus efectos negativos para la conducción cuando se los ingiere juntos

  • Ansiolíticos: El grupo más empleado son las benzodiazepinas, entre las que se encuentran diazepam, buspirona, ketazolam, lorazepam, midazolam y alprazolam. Requieren receta médica.

  • Antidepresivos siendo más empleados los denominados de tercera generación, como fluoxetina, fluvoxamina, paroxetina, sertralina, citalopram, trazodona y nefazodona, así como los tricíclicos: amitriptilina, amineptina, melitraceno, imipramina, clomipramina y lofepramina.

  • Antigripales: Entre sus principios activos se encuentran analgésicos (paracetamol o iboprufeno) y sustancias que ayudan a reducir algunas molestias: clorfenamina, pseudoefedrina o loratadina.

  • Antitusivos: Disminuyen la tos gracias a que poseen sustancias con diversos mecanismos: unas adormecen a las terminaciones nerviosas de la garganta (codeína) o bloquean directamente el impulso nervioso que genera la tos (dextrometorfano, benzonatato); otros abren las estructuras pulmonares por donde circula el aire, los bronquios y, por ende, se llaman broncodilatadores (albuterol, teofilina); también son utilizados en asma (enfermedad alérgica que produce inflamación en los conductos que llevan aire a los pulmones). Los mucolíticos (clorhidrato de bromhexina, acetilcisteína)

Podemos concluir que para disminuir una situación de riesgo es fundamental la prevención, procurar informarse y preguntar por los efectos de la medicación, antes de sentarse al volante.   

Siempre Recuerde:

  • No consumir alcohol simultáneamente con medicamentos que afecten la capacidad de conducción.
  • No iniciar un tratamiento cuando se va a conducir.
  • Si el medicamento es dosis única procurar tomarlo a la noche antes de acostarse.
  • En caso de polimedicación el farmacéutico puede informar de la existencia de interacciones.
  • En el caso de tener que ponernos en tratamiento con algún fármaco, es muy importante averiguar si puede tener efectos sobre nuestra capacidad de conducción.
  • Leer cuidadosamente la información del prospecto de cada medicamento consumido y si es preciso consultar a médico o al farmacéutico.